Tractatus Scientiphicus Philosophicus - ¿Qué es la ciencia?
Por Pablo Bazerque


3 de Octubre - 2017 / ¡Ay la Ciencia!



Este tratado ha sido inspirado en la versión inglesa de la publicación bilingüe, alemán inglés, con prólogo de Bertrand Russel del Logisch-Philosophische Abhandlung (Tractatus Logico-Philosophicus) de Ludwig Wittgenstein; teniendo en cuenta también su versión bilingüe española. Pero, no está basado en la lógica sino en las ciencias fácticas.

El tractatus de Ludwig Wittgenstein tuvo que ver con la lógica y las matemáticas y especialmente con el lenguaje y sus juegos. Empujó el cambio característio de la filosofía analítica del siglo pasado, orientándola hacia el estudio del lenguaje y su utilización. Influyó poderosamente en el Círculo de Viena y su positivismo lógico, que lo alejó de la ciencia moderna. El círculo ya estaba debilitado cuando la blitzkrieg nazi terminó con él.

Este tratado no está en contra, ni se ocupa del de Wittgenstein, o sus derivaciones, sino que usa su formato, y está basado en las ciencias fácticas. Por eso es necesario aclarar, en primer lugar, qué son las ciencias fácticas en el contexto de este tratado, cuál es ese contexto, y cuál su formato.

Sabemos que la información es una propiedad emergente de los sistemas vivos, y única de ellos. Una buena parte del pensamiento humano, el correspondinte al lenguaje articulado, es expresado por la palabra hablada, o en cualquiera de sus formas.

Tiene como sistema o estructura propia, o soft, a la lógica y a su forma más abstracta, las matemáticas. Nuestro lenguaje es simbólico, sintáctico, adquirido, aprendido, arbitrario, basado en y transmitido por cada cultura. Sin embargo, es una propiedad común a toda la especie humana y única para ella, y todos los idiomas tienen una estructura semejante, a tal punto, que cada uno puede traducirse a cualquier otro.


Es conveniente dividir el pensamiento derivado del lenguaje en dos clases: el pensamiento, o saber, común, o vulgar o ingenuo, y el pensamiento, o saber, crítico que está fundamentado y tiene una estructura que le es propia, es decir cuando es un sistema completo.


El pensamiento común o vulgar es ayudado por nuestro lenguaje, pero no le resulta indispensable, lo ejercen los bebés que no saben hablar y el resto de los seres vivos, cuando tienen una cierta complejidad. El pensamiento crítico puede ser diferenciado en varios tipos o clases, teniendo en cuenta cuáles son sus fundamentos. Distinguiremos dos: la filosofía y las ciencias. Dentro de las ciencias, a las formales, como la lógica y las matemáticas, y las fácticas como la física y la biología.

La filosofía se fundamenta en el lenguaje y no tiene más supuestos que los de él, que son muchos. La lógica es una ciencia formal, deductiva que se desarrolla a partir del estudio del funcionamiento de nuestro lenguaje; aunque, es considerada solo su programa, su soft. Está fundamentada en axiomas, que son verdades admitidas, que no necesitan demostrarse, y reglas de deducción. Las matemáticas son la forma más abstracta de la lógica, aunque tienen su desarrollo independiente a partir de datos empíricos; con la aritmética, que se ocupa de la cuantificación y el ordenamiento de las cosas, utilizando símbolos, como los números; y de la geometría que estudia las mediciones del espacio. Seguramente por eso, se discute si son un producto de nuestro pensamiento, como sostienen Einstein, David Hilbert, Georg Cantor, y el grupo conocido como Bourbaki, o parte de la realidad, como lo hacen Roger Penrose y Kurt Gödel.

La lógica del lenguaje está presente en todo lo que expresamos con él, aunque no en todo nuestro pensamiento. Sus verdades son solamente deducciones correctas, y son independientes de la presunta verdad de las ciencias fácticas, de su pretendido mundo real, y de sus hechos. Esas deducciones de la lógica y de las matemáticas pueden construir mundos coherentes, maravillosos y muy precisos, e incluso suponer que es el pensamiento de Dios, como hizo Leibnitz, o darle una extraordinaria precisión, como hacen los matemáticos de la computación, y buscar allí el sentido del mundo. Pero no pueden darle la exactitud (accuracy), con el significado de aproximación a la supuesta verdad empírica. Pueden ser creaciones maravillosas del lenguaje humano, pero no necesariamente verdades de las ciencias fácticas. Su relación con ellas se hace a través de los axiomas primitivos, las supuestas “verdades” que no necesitan denostración empírica, ni corrección deductiva.



Las ciencias fácticas suponen que el mundo que percibimos con los sentidos, el mundo empírico, es real, existe independientemente de nosotros y lo podemos conocer. Como dice Einstein:


Allí estaba ese inmenso mundo, que existe independientemente de los hombres, y que se alza delante de nosotros como un grande y eterno enigma, pero que es accesible, al menos parcialmente a la inspección y al pensamiento humanos. La contemplación de ese mundo es como una liberación”.


Esta declaración de Einstein tiene dos de las tres suposiciones fundamentales de las ciencias fácticas:

  • Existe un mundo real independiente de nosotros.
  • Es accesible, parcialmente, a nuestra inspección y nuestro pensamiento (a la observación).

La observación implica dos conceptos: en primer lugar, el objeto y su devenir, es decir el hecho, y en segundo al sujeto, a su pensamiento. Ambos son necesarios. El objeto y el hecho, son observados desde el sujeto, de la manera que puede y elije dentro de lo que puede. Conocer quiere decir elaborar el hecho. No es solo la determinación del objeto como pretendían los empiristas, ni tampoco es la primacía del pensamiento como sostenían los racionalistas. Kant resolvío este dilema y le dio el apoyo filosófico a la primera gran síntesis moderna de la mecánica del mundo que logró Newton. La propuesta de Kant puede resumirse así: pensamientos sin contenidos son vacíos, e intuiciones sin conceptos son ciegos.

Actualmente con el auge de la informática se ha hecho más obvio, puede decirse que el pensamiento es el programa, el soft, que maneja los datos, que son aportados por el objeto. Kant diría que, softs sin datos son vacíos, datos sin soft son ciegos, o mejor, mudos, porque no pueden expresarse. El sujeto sería la computadora y su lenguaje es el soft.

¿Cuándo esta actividad es ciencia, cuándo este conocimiento es científico? En este contexto Ciencia es lo que se elabora con el método científico. El método científico es un punto clave y polémico. Para este tratado, método científico será el de Galileo, el usado y perfeccionado por Newton, Darwin, Pasteur, Plank, Einstein, Flemming, Salk, Watsom y Krieg, entre muchísimos otros.

Para una definición racional de método científico será necesaria la tercera suposición, o hipótesis: la necesidad de que sea refutable, o en el lenguaje científico del epistemólogo fundamental del siglo XX Karl Popper, que sea falsable. Que pueda ser sometida a una prueba tal, que los datos empíricos puedan refutar que es falsa. Popper respalda esta necesidad con un ejemplo: la hipótesis de que todos los cisnes son blancos, puede verificarse (mostrarse como verdad) muchas veces, pero si, como ha sucedido, se encuentran cisnes negros, definitivamente es falsa. Con una sola vez es suficiente, por eso es una necesidad del método científico.

Así, se completarían los tres supuestos o hipótesis del método científico:

  • La realidad es observable.
  • La observación es comprensible.
  • La comprensión es falsable. Según este criterio, los conocimientos que siempre tienen una explicación alternativa, y por lo tanto no son falsables, no serían científicos.


Este tratado tiene varios otros supuestos. Uno es el monismo materialista. No existen dos esencias, dos principios ontológicos: materia y espíritu, hay una sola y corresponde a la materia. El dualismo ontológico, espíritu materia, sostenido por la mayoría de las religiones y filosóficamente por muchos, modernamente por René Descartes entre otros, tiene su principal inconveniente en no poder explicar satisfactoriamente las relaciones entre las dos esencias, como el propio Wittgenstein señaló en su segunda obra Investigaciones Filosóficas, publicada póstumamente. Fue escrita luego de haber abandonado la filosofía durante diez años. Trabajó en ella dieciseis años, señaló graves defectos del Tractatus, y desarrolló una filosofía completamente nueva y distrinta.

Finalmente, está el monismo ontológico espiritual, que puede llevar a diagnósticos y pronósticos históricamente completamente equivocados, como le sucedió a Georg Wilhelm Friedrich Hegel creador del idealismo absoluto, que busca explicar todo el pasado y el futuro histórico de la filosofía.

De cualquier manera, el sustento de este tratado son las ciencias fácticas, con sus suposiciones. Pese a que son las que adoptamos “por defecto” en la vida diaria, son indemostrables. Sus supuestas demostraciones son tautológicas. Por lo tanto, convierten a este mismo tratado en una gran, compleja, elaborada e ilusionada suposición. O, dicho científicamente, en una compleja hipótesis.

Por lo tanto, este tratado, basándose en las ciencias fácticas, hace como si el mundo existiera. Empujado por el asombro de vivir y de la autoconciencia, busca comprenderlo y si fuera posible explicarlo. Y con él, a nosotros mismos, y por extensión a la naturaleza humana y al ilusorio sentido de la vida y del universo. Trata de ubicar y relacionar a las diferentes ciencias y al resto del pensamiento. No descubre ni dice cosas nuevas, trata de entender las conocidas, aquellas de las que nos valemos a diario, por eso está escrita, como lo hace Wittgenstein en forma apodíctica. Rara vez cita lo que pensaron los sabios, sino que expresa su propio libre pensamiento, solo da referencias bibliográficas cuando sirven para aclarar, ampliar o desarrollar ideas, o señalar los autores originales de algunas de ellas. No obstante, se mantiene dentro de la ciencia, es decir elaborado por el método científico. No aspira a descubrir las realidades esenciales del mundo, sino solamente verdades no absolutas, como explicaciones transitorias, que valen hasta que sean remplazadas por otras más abarcartivas, y en algunos campos, como el de lo tan pequeño que nos resulta invisible en nuestra vida habitual, solo puede manejarse con fórmulas matemáticas, deducidas por experimentos, que son valiosos instrumentos para predecir resultados, pero, carentes de una explicación derivada de nuestra lógica habitual.

Solo contribuye a la maravillosa y fundamental dicha de entender, de hacerlo completa e integralmente con todas las manifestaciones extraordinarias de la vida y la misteriosa autoconciencia que nos da el yo, el ego. Esos han sido sus motivos, su motor y sus limitaciones.


Agradezco a los que he visto como mis maestros, en la ciencia a Bernardo Alberto Houssay, en filosofía a Adolfo Carpio, y también a Esteban Ierardo. Y especialmente a mi padre que me enseñó a querer, y disfrutar de la lectura, la belleza, la verdad, y la actividad física. Aunque, reconozco con el gran Beethoven una sola virtud humana: la bondad, porque de los tres valores fundamentales, verdad, belleza y bondad, es la única que constituye una actitud individual dirigida a lo otro.

Acerca de

Pablo Mario Bazerque, PhD

  • Profesor Emérito Extraordinario del Departamento de Farmacología (UBA).
  • Presidente / Fundación para la Ética y la Calidad en la Investigación Clínica en Latinoamérica (FECICLA).
  • Ex Decano de la facultad de Odontología (UBA).
  • Ex Director Nacional de ANMAT (Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica), 1994-2001.
  • Ex Director de la Maestría en Investigación Clínica Farmacológica / Universidad Abierta Interamericana, Buenos Aires, 2003-2013.
  • Ex Miembro del Comité Directivo de la Red Panamericana para la Armonización de la Reglamentación Farmacéutica.
  • Ex Presidente de la Farmacopea Argentina, 1998-2001.