130 Aniversario del Nacimiento de Bernardo Houssay, 1er Premio Nobel de Ciencia de Latinoamérica


4 de Noviembre - 2015


130 Aniversario del Nacimiento de Bernardo Houssay, 1er Premio Nobel de Ciencia de Latinoamérica

Bernardo Alberto Houssay nació en Buenos Aires, de padres franceses, el 10 de abril de 1887. Tenía tres cualidades sobresalientes que no he visto nunca en una misma persona: una notable inteligencia, una gran capacidad de trabajo y una memoria excepcional. Además fue precoz, bachiller del Colegio Nacional de Buenos Aires a los 13 años, se graduó en la Universidad de Buenos Aires de farmacéutico a los 17 años, y de médico a los 23. Un Mozart de las ciencias médicas.

Ingresó a la docencia en la misma universidad y se transformó en un investigador de primera línea y en un formador de docentes y de equipos de investigación en el área de fisiología y farmacología. Un inigualable maestro. Más que el primer latinoamericano en ganar un premio nobel de ciencias fue un gran maestro y un sólido y honesto patriota. Formó muchos discípulos entre ellos nuestro segundo Premio Nobel de ciencias, el inteligente, modesto e ingenioso Luis Federico Leloir, y a uno de los maestros del nuestro tercer Premio Nobel de ciencias César Milstein, y muchísimos otros que como el mismo Milstein tuvieron que dejar el país para ocupar importantes cargos científicos por el mundo.

Houssay cuando ganó el nobel en 1947 había sido expulsado de la universidad por el gobierno militar del golpe de 1943, y creó y dirigió el Instituto de Biología y Medicina Experimental, sostenido por una fundación privada, que funcionaba, en lo que había sido un petit hotel de la familia Braun Menéndez, en la calle Costa Rica en nuestra capital. Su premio fue completamente subestimado e ignorado por las autoridades nacionales. Pero, en una de las más importantes universidades de Estados Unidos le ofrecieron un cargo de profesor e investigador, montándole el laboratorio que quisiera. Cuando Houssay se reusó, porque se debía a su equipo de trabajo en Buenos Aires. Le ofrecieron contratar a todo su equipo para que fuera a trabajar con él. Pero, Houssay se reusó nuevamente porque, dijo, quería volver a su país en el que se había formado y aprendido todo lo que sabía, en el que había formado gente y tenía sus seres queridos.

Era severo y exigente, pero ameno y generoso con su equipo, que se reunía con él dos veces por día en la biblioteca, para tomar el café de las 10 de la mañana y el de las 16. Una vez por semana, los sábados a las 11, se asistía a un seminario en el que los investigadores relataban las novedades de trabajos propios o de los publicados en las revistas científicas.


Bernardo Alberto Houssay

En algún momento dijo:


Tenemos que tener siempre presente que pudimos estudiar, graduarnos y trabajar gracias a los recursos aportados por los esfuerzos de todos nuestros compatriotas: agricultores, obreros, industriales, comerciantes e intelectuales. Y tenemos el deber de retribuirlo trabajando aquí y haciendo progresar nuestro país”.


Siguió trabajando en su instituto ONG, hasta que ocho años después fue restituido en su cargo universitario y pudo crear y dirigir el CONICET que fomentó y financió la investigación en nuestro país hasta el presente. Fue Presidente de la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias, de la Academia Nacional de Medicina y de la Federación Internacional de Diabetes. La Escuela de Houssay fue la base de la investigación científica en nuestro país que en un tiempo lo llevó a estar entre los mejores del mundo.

Cuando falleció a los 84 años, el 21 de septiembre de 1971, poseía 24 doctorados honoris causa, era miembro de numerosas academias de medicina y de más de 200 sociedades científicas. Recibió 284 diplomas de las universidades e instituciones más prestigiosas del mundo. Tuvo 127 medallas y condecoraciones. Su libro de texto de Fisiología fue una obra capital, utilizada en todo el mundo hispánico y reiteradamente traducida.

Había dictado cursos en las instituciones más importantes del mundo, por lo que recibió condecoraciones por parte de los gobiernos de Francia, Bélgica y Chile. En 1966 recibió la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio. Un año después de su muerte, la Organización de los Estados Americanos incorporó el Premio ‘Bernardo Houssay’ para distinguir a los investigadores más importantes del continente americano.

La Casa Museo Bernardo Houssay contiene un archivo de 55.000 documentos atesorados por él y luego por su familia en la plena conciencia de la importancia de su un gran talento para las ciencias experimentales.


Bernardo Alberto Houssay fue el prohombre de las ciencias de nuestro país en el que, por desconocidas razones, no tiene el debido reconocimiento oficial, ni de los medios. Cuando quieren nombrar a un distinguido investigador argentino, se olvidan de Houssay y recurren a figuras muy meritorias, pero que no tienen la talla, ni la trascendencia, ni la enorme obra de Houssay, y algunos fueron extraordinarios profesionales pero no investigadores científicos.

Dr. Pablo Bazerque

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